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Viernes 13 de marzo de 2026
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Jacinto Benavente, un autor tan denostado como admirado, vuelve al Teatro Español
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| «¡Por quererla quien la quiere le dicen la Malquerida!»... Esta copla, tomada seguramente del acerbo popular, define una de las obras más populares del teatro español del siglo XX, 'La malquerida'. Su autor, Jacinto Benavente, obtuvo nueve años después de su estreno, en diciembre de 1913, el premio Nobel de Literatura, y el estreno de 'La malquerida' fue un golpe de azada que removió el teatro español de la época. Hasta aquel momento, el costumbrismo y la comicidad eran el tono dominante en el llamado 'teatro rural', y Benavente, que había triunfado ya con 'Los intereses creados' (1907) se asentó como uno de los grandes autores de nuestra escena. 'La malquerida' es una tragedia, un pedazo de tragedia. que presenta conflictos psicológicos que no caducan: deseos, celos, honra, violencia... Por eso Natalia Menéndez tenía la obra en su órbita; la ha podido poner en pie ahora, de la mano de Aitana Sánchez-Gijón, que protagonizó la obra en el mismo escenario, el Teatro Español, hace casi cuarenta años -entonces, lógicamente, encarnaba a Acacia; hoy, a Raimunda-. Es fundamental y necesario que volvamos los ojos hacia los grandes textos de nuestro repertorio y posar sobre ellos la mirada de nuestros días; hacerlo sin prejuicios, tan habituales en nuestro país, y destilando su esencia. Es lo que han intentado la propia Natalia Ménendez junto a Juan Carlos Rubio, autor de la versión. Solo lo bueno resiste al tiempo, y siempre tiene cosas que decirnos. | | | Aitana Sánchez-Gijón, en 'Malquerida' // / marcosGpunto | | | |
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El Lincoln Center presenta una nueva producción de este musical, un clásico de finales del siglo XX
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| Se cumplirán en diciembre treinta años del estreno en Toronto del musical 'Ragtime', con música de Stephen Flaherty, letras de Lynn Ahrens y libro de Terrence McNally basado en la novela homónima de E. L. Doctorow. A Broadway llegó un año después, previo paso por Los Ángeles. El Lincoln Center presenta estos días en el Viviam Beaumont Theater una nueva producción, dirigida por Lear deBessonet, espléndida desde todos los puntos de vista, y con un soberbio reparto. 'Ragtime' parte de una celebrada novela en la que se retrata la América de principios de siglo XX a través de una historia que relaciona a una familia de la alta sociedad blanca neoyorquina, a la comunidad negra y a la emigración europea. Es una historia donde se entrecruzan el racismo y el sueño americano, la justicia y la dignidad; es una historia estadounidense, que cada día pone en pie a los espectadores neoyorquinos. ¿No sería posible en España que se creara una zarzuela -nuestro teatro musical por excelencia- de hoy, que contara, desde nuestra óptica y nuestros días, una historia nuestra? ¿En qué momento dejó de ser la zarzuela, en la que caben todo el teatro, una de las formas de expresión de nuestros creadores? El auge actual del teatro musical en nuestro país merece tener continuidad también en lo creativo. | | | Una escena de 'Ragtime' // / ABC | | | |
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La leyenda de la danza es un enamorado del flamenco, y ha protagonizado escenas inolvidables en el Flamenco Festival de Nueva York
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| Hace ya quince años, Mikhail Baryshnikov (Riga, Letonia, 1948) acudió a uno de los espectáculos y se puso a los pies (literalmente) de su protagonista, Rocío Molina. El año pasado repitió visita y abrazó a Eva Yerbabuena. Aquel día, empezó a urdir con Miguel Marín, director del Flamenco Festival de Nueva York, su participación en este certamen. El bailarín ya confesó en 1995, en una de sus primeras visitas a España, su amor por el flamenco. «Cuando yo era estudiante -dijo en Madrid-, vino Antonio con Rosario y su compañía. Yo iba casi todos los días a ver la función y descubrí este baile, con tantísima fuerza y poder. El flamenco es un instrumento para el alma». Mikhail Baryshnikov es una de las grandes leyendas de la danza de nuestros días. En 1974 protagonizó una sonora huída a Occidente (aunque no tan peliculera como la que protagonizó Nureyev) al abandonar en Canadá la gira del Ballet del Kirov, en el que era su gran estrella. En Nueva York, y en el American Ballet Theatre, estuvo su hogar, y tras esta compañía formó parte de distintos proyectos que él mismo impulsó. En Nueva York creó el Baryshnikov Arts Center, en el que ahora ha acogido una 'Fiesta Flamenca' -fue él mismo quien pidió este tipo de espectáculos- que dirigió Manuel Liñán. Con cara de felicidad, incluso de asombro, Baryshnikov observaba desde una de las meas, dejaba que sus pies siguieran el compás de la música y aplaudía con las manos por encima de su cabeza cada intervención de los artistas... Y se dejó arrastrar -casi lo suplicó- en el fin de fiesta, con el fondo de unos tangos-rumbas por los flamencos; quien tuvo retuvo, y a pesar de sus 78 años y un lenguaje ajeno, mostró maneras, estilo y un ángel con algún movimiento de hombros y algún remate que hubiera firmado el más cabal de los flamencos. Y, además, con su clase única e irrepetible. | | | Mikhail Baryshnikov con Manuel Liñán // // Austin Ruffer | | | |
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Jose María Esbec dirige en el Teatro de La Abadía la obra de Paul Verrept
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Oriol Broggi dirige en el Teatro de Sarrià la obra de Per Olov Enquist, una de las más representadas y traducidas de la literatura sueca
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Recuerda que el escenario es el espacio de mayor libertad y de imaginación posible.
¡Buen fin de semana!
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